Un año sin Oroza

Oroza

En el silencio que nos reúne y nos separa

El sentimiento sin embargo nos convoca y nos hace cómplices

 

(...)

 

En el norte hay un mar que es más alto que el cielo

Todo es vértigo y sombra

¿Quién es? ¿De dónde y hacia dónde? Me pregunto ¿Dónde?

¿De quién tanta locura? Tanto invierno abrazado

"¿Quién entonces dio fuerza a las fuentes y refrescó los manantiales

Enfrió la roca seca

Y afirmó la arena en su azul de espuela de caballero azul de color de María?"

 

Él fue quien creó en el sistema la asociación de ideas

En la rectitud de las estuatuas el sentido común

La asociación de ideas que provocó en el sistema el desconcierto

La introducción de un principio en la fiebre o la materia que formó la causa

Del fulgor de su azul más profundo suavo de longitud aproximada

Se estilizó en la forma

Y estableció la diferencia entre los otros sueños

Y los sueños amarillos anteriores

 

 

La forma más honesta de recordar a Carlos Oroza, en este triste día gris en el que se celebra el primer aniversario de su desaparición física (porque su esencia permanece y permanecerá), es recitarlo. Sentir sus ritmos casi chamánicos. Envolvernos de su universo salvaje, de su malditismo solitario que no es más que la libertad creativa llevada al extremo de sus consecuencias. Asumir la belleza desde sus propias palabras, como él la entendía, como quería compartirla y reflexionarla. Levitar sobre sus versos y llenar la realidad de una intensa magia velada que deslumbra a los incrédulos.

En palabras del propio Oroza"Évame es  un viaje hacia el recuerdo. Hacia lo contemplado. Un canto a la mujer. Y la voz de un hombre que viaja por la vida en dirección contraria". Por tanto Évame es el punto de partida perfecto para tenerlo presente, vivo en nuestras almas y en una memoria errática que construye nuevos universos.

 

Hoy más que nunca: SIEMPRE OROZA.


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