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Editorial Elvira Historias no Camiño

«Historias no camiño», un novo certame de relatos con sabor xacobeo

Historias no Camiño é un proxecto que forma parte do programa O teu Xacobeo da Xunta de Galicia. Un proxecto no que queremos poñer en valor toda a creatividade literaria e artística que agroma da nosa lingua e do noso folclore. Un proxecto que nos ilusiona moito porque somos uns namorados do Camiño de Santiago e queremos que o Xacobeo 2021 supere toda esta virtualidade na que nos vemos obrigados a vivir.

O cartel do certame é obra de Rita Gutierrez.

No recanto máis occidental da Península Ibérica está Galiza. A nosa Galiza. Terra de tradicións Celtas, de Revoltas Irmandiñas, de lendas e meigas, de rías e ríos, de cen maneiras distintas de nomear a choiva… si, a nosa Galiza. Ese lugar onde o pagán e o relixioso case se fusionan en cada cruceiro.

E no corazón dese anaquiño de terra hai unha xoia que é un templo de pedra rodeado de acibecharías e dunha mística moi particular. As torres da Catedral de Santiago coroan unha cidade chea de historia e presiden un horizonte de rúas de granito, carriza, estudantes e peregrinos que chegan desde moitos recunchos do mundo para abrazar o Santo.

Temos tamén as dobraxes da televisión autonómica, os anuncios dun famoso supermercado, a Xeración Nós, a natureza húmida e indómita, as bateas, a morriña, as orquestras de música, os hórreos, as campás de Bastabales… e o Camiño de Santiago como peza angular do intercambio cultural. Todo isto retroalimentándose na nosa psique e construíndo unha identidade moi particular.

Non sabemos o que nos vai deparar este Ano Santo Xacobeo, o que si sabemos é que hai historias moi diversas no Camiño e que merecen ser contadas. Queremos coñecelas, gozalas, compartilas e conseguir que perduren no tempo reuníndoas nun libro moi especial. Historias no Camiño é moito máis ca un certame de relatos; é toda unha declaración de intencións. Historias no Camiño nace da absoluta convicción de que o Camiño de Santiago vertebra Galiza, é CULTURA (así, en maiúsculas) e a cultura hai que defendela.

Na nosa opinión escribir tamén é unha viaxe, por iso animámosvos a participar cos vosos relatos en Historias no Camiño. O tema dos relatos é absolutamente libre, pero é fundamental que na historia haxa un protagonismo real do Camiño de Santiago. Non hai que esquecer que o obxectivo deste proxecto, dentro do programa O teu Xacobeo, é promover o Camiño e a súa esencia, destacando a súa riqueza natural e humana.

Todas aquelas persoas interesadas en participar en Historias no Camiño, poden acceder as bases do certame no seguinte botón:

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Certamen Vigo Histórico Editorial Elvira

Relatos premiados e publicables do VII Certame de Relatos Vigo Histórico

Aquí tedes a relación de relatos premiados do VII Certame de Relatos Vigo Histórico e dos relatos que van formar parte de Relatos na rúa VII.

Noraboa a todas e todos!

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Cómic Editorial Elvira Fosfatina Ediciones

Conversamos con Antón Patiño sobre Esquizoide

Dos mil veinte: han pasado más de cuarenta años desde que un Antón Patiño universitario creó Esquizoide. Cuarenta años en los que las vanguardias culturales se han ido retroalimentando en los márgenes institucionales. Cuarenta años en los que el mensaje de esta rareza de la «banda deseñada galega» no solo no ha perdido fuerza, sino que es más actual que nunca.

La idea de reeditar Esquizoide surge como una chispa en el contexto de Caosmos, una retrospectiva de la obra de Antón Patiño que comienza precisamente en su adolescencia. Tener tan a mano al artista nos permite mirarlo de cerca, ahondar en lo esencial de su mente y, por supuesto, de Esquizoide.

Esquizoide es una obra editada en 1978. ¿Quién es Antón Patiño cuando se crea Esquizoide?

En ese momento tenía veintiún años y era un adolescente comprometido con la realidad social compleja después de la dictadura, con un clima asfixiante por la falta de libertades todavía muy reciente. Entonces tenía un comportamiento muy crítico, una posición muy inquieta. Leía muchas cosas, hacía muchas actividades distintas: fotografía, dibujo, escritura automática, poesía, muchas lecturas… Hombre, la ventaja era tener la librería de mis padres y el propio domicilio, mi desordenado cuarto adolescente allí; tenía acceso a mucho material cultural. Era un adolescente cargado de sueños y con el pensamiento en una dimensión utópica de transformación, de generar otros mundos alternativos a la mediocridad del ambiente, al miedo interiorizado, a esa sensación ruin y claustrofóbica, a esa larga enfermedad moral que representó el franquismo.

Teniendo en cuenta esa transformación, ¿quién es Antón Patiño a día de hoy? ¿Te sigues sintiendo representado por este trabajo?

La cartografía, las coordinadas del adolescente son muy revolucionarias, muy radicales, muy de ensoñamientos, de pensar que se puede cambiar realmente el mundo. Hay cosas que azotan a la vida privada, a la realidad que puede tener cada uno y luego otras que tienen una dimensión ya colectiva.

Ahora creo que, viendo con distancia ese estrato biográfico de mi adolescencia, muchos de esos sueños y utopías siguen presentes. Sigo luchando y peleando por muchas de esas cosas. No he renunciado a esos sueños en el plano individual; en el plano colectivo sí que es más complejo, porque no siempre hay una adecuación entre lo que son las posibilidades de cambio individual y las colectivas, eso depende de los procesos históricos, de las luchas culturales, de las distintas correlaciones de fuerzas que existen… y no siempre conseguimos sacar las cosas adelante de manera colectiva.

Pero en conjunto, en ese tête á tête con la etapa adolescente, me encuentro bastante bien.

Partiendo de esa realidad adolescente en un contexto determinado, Esquizoide se presenta como una reivindicación… ¿Cuál es esa reivindicación?

Esquizoide nace con la idea de llevar el espacio del cómic, hacia otra dimensión. Hay que tener en cuenta que los referentes que se valoraban en ese momento eran sobre todo del cómic francés: Corbin, Druillet, Moebius… que también me interesaban mucho, pero yo quería hacer más oxigenante y que encajara con lo que yo entendía que era el legado de las vanguardias históricas en el periodismo, dadaísmo, expresionismo, la pintura de acción americana, el letrismo… Además tenía la referencia de mi primo Raimundo Patiño, que fue un pionero junto con Xaquín Marín y otros. Yo me sitúo en esa línea de ruptura que incorpora un medio de comunicación de masas como puede ser el cómic para introducirle elementos de tensión vanguardista propios de las artes visuales. Me sitúo en la fotografía, en la fotografía experimental, en la fotografía manipulada con colores, el grafismo, la serigrafía, el pop… ese mundo escindido de la abstracción pictórica y gráfica. Con todo esto hice una amalgama y salió esto. La idea era impulsarlo hacia un cómic abstracto, liberado, digamos, de la narración y de la dependencia de la palabra. O sea, jugar con la sintaxis del cómic para llevarlo a otra dimensión.

En aquel momento fue un poco incomprendido, es cierto. Fuera de España bien, sobre todo en los espacios de libertad que podían ser los libros de artistas y el mail art (arte por correo) que era un elemento de comunicación internacional que me puso en contacto con muy buenos corresponsales en Alemania, Estados Unidos, Italia, Holanda… dentro del mundo fluxus y posfluxus de la vanguardia europea y americana. Pero en España la verdad es que hubo cierto rechazo. Desde Galicia se consideraba una oportunidad perdida para el cómic gallego, cuando todo lo que está escrito ahí es en gallego, si hay algo de palabra está en gallego. Trataba de explicar la censura con personajes amordazados que hablan, pero que no se entiende bien lo que dicen, para reflejar también ese mundo del ruido moderno, de la visualidad simultánea, del mundo urbano… hay muchas cosas presentes en el cómic.

Por lo que estoy viendo en función de la reedición, el cómic esta siendo bien recibido, ahora se entiende mejor. En este sentido decía Deleuze siguiendo a Proust que un artista habla en un idioma futuro. Y efectivamente, la vanguardia de hace cuatro décadas pasa a ser una propuesta que se incorpora con naturalidad hoy en día.

Desde la disidencia de la vanguardia cultural y desde la disidencia política que puede tener Esquizoide, ¿cómo se podría colocar en la actualidad? ¿Cómo crees que podría encajar el mensaje de este cómic en las nuevas generaciones?

Desde el punto de vista político el mensaje de Esquizoide está censurado y tal vez con razón, porque hay momentos muy fuertes, poco menos que la defensa de la lucha armada. Hoy en día muchos de los contenidos que hay ahí encriptados no serían asumibles desde un punto de vista razonable. Expresa ese momento de lucha contra la dictadura, la situación de que todo lo que se dice está casi prohibido. Es un grito en defensa de la marginalidad psicológica, de las libertades y de todo lo que está fuera de la ley, en el contexto de una sociedad administrada que no deja ni un huequito para la expresividad. Hoy en día la situación es de un totalitarismo inédito en el mundo tecnológico y de la globalización. Creo que es una situación más dura y difícil que la que representaba el franquismo, porque a fin de cuentas la lucha contra la dictadura era la lucha contra un anacronismo. Y ahora luchar contra los regímenes globalitarios, contra la sociedad de control, contra la economía de la atención… es mucho más sutil y complicado.

El grito que plantea Esquizoide es contra la sociedad de control. Una defensa contra la basura y la contaminación (contaminación visual, contaminación de todo tipo). También está presente la defensa de la antipsiquiatría, que era una pieza angular de la lucha psicológica de los años sesenta y setenta, que yo creo que sigue vigente porque a medida que el mundo avanza hacia un proceso de robotización el espacio de libertad va a estar muy vinculado al patrimonio principal que tenemos los seres humanos: los sentidos. Los distintos sentidos en libertad y conexión con la naturaleza. Si nos dirigimos hacia una sociedad «pantallada» donde estamos juntos pero aislados, el virus ultraliberal va a estar actuando como elemento disuasorio. Y ahora que aparecen enemigos potentes y no visibles, se genera un nuevo estigma en relación a los encuentros humanos, a las risas compartidas y a toda esa posibilidad de las tertulias y de las dinámicas culturales humanas. La verdad es que estamos en un mundo bastante tremendo.

Es un grito visual. La posibilidad de hacer un magma de grafismos libre, muy próximo a los dibujos animados, a la animación gráfica… Está hecho como un álbum visual, una novela gráfica casi nihilista y convulsa. Dos de mis referentes eran mi primo Reimundo y Victor Moscoso (norteamericano de origen gallego). En toda su psicodelia está la huella de los dibujos animados y esa posibilidad expresiva del dibujo, de darle un dinamismo donde todo está agitado, todo es convulso y todo es como un magma…

La primera parte de Esquizoide tiene trazo grueso; la sintaxis, digamos la gramática visual, estaría en esos compartimentos negro rotundo que marcan las ventanas de las distintas viñetas. Y ahí tienes un collage. Mi estrategia es el «principio collage», donde tienes un contenedor potentísimo que es la reja y la cuadrícula, que están muy teorizadas en el arte moderno siendo un paradigma o leitmotiv en sí mismo. Además esas ventanas a la realidad funcionan como un esquema de orden, todo el desorden del adolescente aislado puedes meterlo ahí. Aparecen también referentes fotográficos a través de fotos como quemadas. Están las fotos de mis primos, de mis hermanos, de mi familia, con Menchu, acciones y happenings privados que hacíamos… y luego está la versión gráfica, dibujística de todo ese material fotográfico.

La segunda es más solitaria, pero está el desarrollo de todo ese desorden visual, de ese movimiento total de las formas orgánicas, defendiendo un ecosistema muy libre y donde todo está mezclado. Hablo mucho de la estética de la basura, de que estamos como abarrotados en la sociedad urbana. La ciudad es un espacio muy ordenado, muy geométrico, pero a lo que llegamos es a una especie de gran vertedero. Siento mucha simpatía por el desorden, así que de alguna manera ese vértice visual del vertedero, del horror vacui está muy presente.

Creo que nunca defendemos el caos de una manera definitiva porque necesitamos también esquemas de orden. Por eso el título de la exposición del CGAC: CAOSMOS, porque defiendo el caos como artista, porque es el magma mater, es la materia primera, es la fertilidad de la creatividad, pero también parto de la base de que ya existe, ya está ahí en un lenguaje de los diferentes códigos de representación y de expresión del ser humano.

Creo que las vanguardias son risas compartidas. Lo que cada generación puede aportar al mundo son las risas, experiencias hedonistas compartidas, transgresión, pirotecnia de tirar cohetes para intentar reventar todo. No creería tanto en la palabra revolución como en la revuelta. Esa revuelta que pueden hacer juntos los poetas, los pintores, los creadores de tendencias… toda esa amalgama revueltera, como cuando Rompente decía: «Ai carallo, Petrogrado, que revoltallo!». Esa sensación de que hay mucha dinamita artística para intentar humanizar este mundo deshumanizado, robótico y de las grandes multinacionales de la expropiación del alma del ser humano.

Esquizoide nace dentro de un colectivo que es el Colectivo da Imaxe. ¿Qué es? ¿Quiénes lo conformaban? ¿Como surgió este movimiento?

El Colectivo da Imaxe es un grupo interdisciplinar de cuatro amigos. Carlos X. Berride, arquitecto que murió hace unos años, Jorge Agra, que también viene del mundo del espacio y que desarrolló su labor profesional como interiorista. Hicieron muchas cosas juntos, Agra y Berride, siendo grandes creadores de diseño gráfico y de fotomontaje. Los otros miembros del Colectivo da Imaxe fuimos Menchu Lamas, la pintora, mi compañera, y yo. Nos conocimos bajo un cartel de Castelao en el bar de la facultad de Bellas Artes en Madrid y nos hicimos muy amigos. Teníamos puntos en común en la fotografía, la arquitectura, el diseño, Galicia… Empezamos a colaborar con editoriales y con convocatorias de diseño gráfico. Hicimos muchas cosas y el cómic, efectivamente, está bajo ese paraguas editorial del Colectivo da Imaxe.

En el grupo teníamos una especie de «Bauhaus» en pequeño y yo era el pintor caótico abierto a otras sensibilidades. Carlos Berride y Jorge Agra me mostraron el método: había que pensar en las distintas ideas, llegar a una conclusión y luego refutarlo. Una vez que haces un borrador y un apunte, deja de servir y tienes que tener una papelera al lado para tirar ese papel… Yo nunca tiré nada, tenía la tenía en un estado de desorden total, como si fuera el obrador de Francis Bacon más o menos.

Esquizoide es una propuesta personal, pero que nace en el contexto de la interacción y de las sinergias con Menchu Lamas, con Jorge Agra y con Carlos Berride. También en el contexto de Loia, la revista literaria que hacíamos con Lois Pereiro, su hermano Josito Pereiro, con el escritor Manuel Rivas… Y en el de Rompente, donde todo era una fiesta continúa, un carnaval. Nos lo pasábamos muy bien haciendo todo tipo de investigaciones y aventuras creativas.

Las vanguardias nacen de la gente joven, en experiencias en grupo donde la risa es un cincuenta por ciento y la otra mitad es lo que puede aportar cada uno. No digo que no haya reflexión, lecturas y estudio, pero debe ser una parte casi como privada. Lo importante es lo que cada persona puede aportar a una especie de estallido común, una reverberación rupturista.

En aquella época pensábamos que las transformaciones tenían que ser de uno mismo en primer lugar y luego en grupo, en los pequeños grupos de intervención, de activismo cultural. Es más, si tuviera que definirme de alguna manera sería activista cultural. No me encuentro en ninguna de las clasificaciones convencionales, me interesa más la idea de la mezcla. «Un hombre collage», es lo que mejor define mi posicionamiento. Considero el collage como una realidad natural de la expresión, de la vanguardia y de la modernidad. En realidad, nuestra experiencia va a ser la simultaneidad de la no linealidad, la existencia de un tiempo en el que vivimos muchas vidas porque tenemos muchos roles. La ciudad divide su vida en diferentes papeles sociales y al final somos lo que dicen que somos, porque la integridad es realmente la experiencia comunicativa. Cuando era adolescente no creía mucho en la posibilidad de que llegaran a entenderme, pero hoy en día creo que la comunicación es clave y no podemos dejar que los grandes grupos de dominación económica y política definan nuestra agenda, tenemos que definirla nosotros y no podemos dejar que nos arrebaten nuestros sentidos.

Pienso mucho en que las posibilidades emancipadoras del arte y la cultura tienen que ser defendiendo sus espacios… igual que hay espacios de la sanidad y la educación públicas, la cultura tiene que tener un acceso abierto a todas las clases sociales. Tenemos que lograr encaminarnos hacia una sociedad más igualitaria en la que la cultura sea un servicio público en sus diferentes manifestaciones. Entonces tendríamos una sociedad en la que el pensamiento crítico estaría presente y conseguiríamos apartar un poco más esa robotización de la que hablo.

En este sentido, Carlos Oroza refleja muy bien todo ese mundo también de la psicodelia, de la generación beatnik, ese mundo de los años sesenta de la lucha por las libertades que habría que retomar a día de hoy. Herbert Marcuse y Benjamin son lo que queda del pensamiento liberador de Marx con relación a las tesis del fetichismo de la mercancía. La sociedad, las nuevas generaciones tienen que tener conocimiento de esa experiencia liberadora para poder tener esas herramientas sensoriales y de activismo, de apertura a otras nuevas dimensiones, a otros mundos posibles que están en nosotros, en la prolongación de nuestros sentidos. Todo este patrimonio está precisamente en el joven Marx, el que merece la pena leer y darle una nueva vuelta al sentido de su carácter de liberación total.

Como activista cultural, ¿cómo ves el panorama actual del cómic? ¿Ves ese activismo hoy en día?

Tengo la asignatura pendiente de entrar en ese mundo de la nueva creatividad, que va muy de la mano del cómic, porque creo que es un espacio muy abierto a las sensaciones. Por un lado las sensaciones del color, ese color que está ahí como hirviendo, el color que es pura interacción porque no existen los colores aislados, sino que existe el color como relato, ese relato del color libre. Y por otro lado la geometría y el minimalismo. Aquí mismo, en Fosfatina, se han hecho propuestas muy radicales de tipo conceptual que apelan mucho a lo sensorial y donde puede haber un abanico enorme de experiencias.

Es un mundo que me interesa mucho y que voy conociendo poco a poco, además toca temas fundamentales como la potencialidad de la línea. La historia de la línea en el cómic va a tener tantas variantes como esfuerzos de la imaginación humana para construir mundos inéditos, porque el autor (que viene de augere, viene de aumentar, autor es el que aumenta), es el que contribuye a que el patrimonio humano sea enriquecido con esa nueva aportación. Porque es una palabra que viene de los romanos, como dice Ortega, autor sería el que aporta nuevos territorios al Imperio. En este caso, apartando todo tipo de aportación militar o territorial, imperialista básicamente, es al revés: es el que aporta a la imaginación común ese momento de soledad de alguien que pasa muchos meses aislado del mundo para hacer esa aportación. Porque una de las cosas que a veces no se ve cuando tenemos una novela gráfica entre las manos, son las toneladas de tiempo invertidas en esta aventura. Cuando tenemos un libro en las manos, debemos contemplar todo el trabajo de artesanía que hay ahí y que va desde el autor de los dibujos, a los libreros, pasando por el editor y la imprenta… todo ese canal del ecosistema libro (o del ecosistema editorial) es lo que hace que llegue a nuestras manos, tenemos que ser conscientes de eso.

Pensemos ahora en el color, puedo hablar de la historia del arco iris en un cómic sin usar una sola palabra. Puede tener un mensaje liberador, puede ser simplemente un canto al color cuando estalla… Se puede hacer algo totalmente nuevo y si hay una docena de autores convocados para hacer un cómic dedicado al arco iris, pues va a haber doce propuestas e itinerarios posibles de acercamiento a ese concepto.

Mezclamos ahora la línea con el color y evidentemente ya es otra propuesta. Hay tantas posibilidades que es mejor no hablar, sino ponerse manos a la obra para hacer una propuesta práctica.

¿Por qué precisamente hacer ahora esta reedición? ¿Por qué con Editorial Elvira y con Fosfatina? ¿Cuáles son tus sensaciones al recuperar este trabajo?

Esto nació de una forma sorpresiva, nació así como sin pensar, como un chispazo, hablando con Xabier Romero por teléfono, supongo que está vinculado a la exposición Caosmos en el CGAC. El director, Santi Olmo, me dijo: «Yo quiero que estén los años setenta, porque estaba en Vigo cuando hiciste aquella muestra cómica del artista adolescente». Entonces hablé con el comisario y aceptamos el reto. Fue un reto difícil porque teníamos la obligación de empezar en los setenta y ahora estamos en 2020… Lo que hicimos fue hacer años setenta, años noventa… saltamos los ochenta, ese fue el truco. Apartamos mi etapa más conocida como pintor, que es la época del carnaval, de la fiesta libertaria, de la fiesta sensual y polícroma de esa década.

El cómic está presente casi como un tótem en la exposición CAOSMOS y todo surgió en este contexto y de forma casi espontánea. Xabier dijo: «Pues esto tiene que hacerlo Rubén con Fosfatina», porque a fin de cuentas es una editorial de referencia en el cómic.

Tenemos que conseguir entre todos hacer un ecosistema vivo, orgánico, donde ese tejido de las nuevas sensibilidades y de las nuevas tendencias vaya configurando las ciudades creativas y en crecimiento. El gran Vigo tiene 500.000 habitantes, esta ciudad es una metrópolis y necesita un apoyo a la cultura para que ese ecosistema permita que las nuevas generaciones consideren que Vigo es una ciudad creativa donde las nuevas tendencias y todas las iniciativas nuevas puedan tirar hacia adelante. No todas las ciudades pueden tener un museo de Arte Contemporáneo o una biblioteca especializada en Artes Visuales, pero sí que, a partir de determinado número de habitantes, creo que la ciudad tienen la obligación, la responsabilidad política de conseguir y permitir que esas plantas crezcan, que ese ecosistema vivo aparezca. En este sentido, creo que las editoriales Fosfatina y Elvira están muy vinculadas a la tierra, al material autóctono, al sedimento de la creatividad rebelde como un sismógrafo que registra lo que está pasando aquí y eso se tiene que transmitir. Ese fluir, ese termómetro en relación con las nuevas sensibilidades, no puede estar arraigado en el poder. Es una porción subversiva, porque estamos buscando nuevas formas de vida. Un espacio de libertad creativa que va a coincidir con lo que le gustaría a Carlos Oroza que es «la verdadera vida». La verdadera vida es la que hacen las clases subalternas, la invención de la creatividad que diría Michel Fartzoff, otro gran representante de la microfísica del poder, de la resistencia de las sociedades, de las celdas de hierro de la razón dominante.

Estamos tomando oxígeno en los espacios de libertad, en las grietas que permite el sistema. Pero la creatividad humana es infinita y son muchas las posibilidades de ese legado cultural que supone la conexión intergeneracional de las vanguardias. Podemos hablar Luis Seoane e de Arturo Souto, podemos hablar de Brais Pinto y de Méndez Ferrín, de Reimundo, del «novo cinema galego» que es una realidad en ebullición en todo el mundo, una realidad que está mostrando la creatividad gallega porque existe una mirada específica desde esta orilla atlántica. Es una dimensión de los procesos culturales vinculada a una naturaleza, a una geografía, a un ecosistema climático y cultural, a un poso que fueron dejando Rosalía de Castro, Luis Pimentel, Uxio Novoneyra, Luis Pereiro… y en el mundo de la arquitectura Palacios, Manolo Gallego, Cesar Portela, Mauro Lomba… básicamente todas las apuestas y propuestas que hacen en los distintos canales expresivos las distintas generaciones.

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Cómic Editorial Elvira Fosfatina Ediciones

Esquizoide, a maxia atemporal da singularidade

1978, a sociedade cambia a un ritmo vertixinoso e a contracultura móvese buscando novos escenarios nos que denunciar as violencias estruturais coas que conviven. Antón Patiño tiña 21 anos e experimentaba con viñetas, trazos e secuencias, construíndo un berro de liberdade entón que precisamos recuperar nos nosos días. 

Máis ou menos superado un tardofranquismo escuro e represivo, preséntase un espazo novo con todos os matices por definir. Neste contexto, moitos novos artistas convértense nun faro para a transformación; unha luz brillante que sinala as reivindicacións dun pobo ávido de movemento. 

Esa mocidade non sempre supón unha falta de madureza, máis ben todo o contrario: a provocación e a ruptura das convencións estéticas e discursivas son o signo de identidade dunha vangarda en plena efervescencia. Unha mocidade cun obxectivo claro, instrumentalizar a arte e a cultura como ferramentas para o compromiso e a denuncia social. 

O cómic experimental sempre ten o valor do disidente, pero nesta situación tan particular e sen ter apenas referentes, é unha rara avis que resplandece fóra da normatividade imposta. Insto é o que é Esquizoide de Antón Patiño: unha sorte de singularidade. 

Marxes desfiguradas que escapan das súas propias contornas. Densidades visuais que interpelan á nosa conciencia nun sistema que obvia todo aquilo que o incomoda. Toda unha atmosfera de asfixiante realidade que demostra que «o que non se nomea no existe». 

Á fin e ao cabo é una posición política total que pode dar lugar a diversas interpretacións. Por unha banda está o evidente: mostrar realidades excluídas, neste caso a dos enfermos mentais. Pero doutra banda a súa análise esíxenos reformularnos un sistema absolutamente contraditorio, esquizoide de base, que nos somete a unha alienación de extrema complexidade na que funcionamos como xuíz e parte de represións veladas. 

Polo seu valor artístico e teórico, Esquizoide é unha das referencias fundamentais da banda deseñada galega. E, grazas ao traballo conxunto entre Editorial Elvira e Fosfatina Ediciones, a reedición desde cómic experimental verá a luz nun momento no que é case imperativo recuperar todo ese espírito crítio para reconstruír os nosos degoxos. 

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Certamen Vigo Histórico Editorial Elvira

MUNDO DETRÁS DEL MARCO. Revista literaria periódica

Con la presentación del VII Certamen de Relatos Vigo Histórico os presentamos una pequeña publicación descargable que contenía los relatos que resultaron ganadores de las ediciones anteriores de nuestro concurso literario. Dada la gran acogida que tuvo, hemos decidido empezar una pequeña revista literaria que publicaremos periódicamente y que esperamos que disfrutéis mucho.

Coa presentación do VII Certame de Relatos Vigo Histórico presentámosvos unha pequena publicación descargable que contiña os relatos gañadores das edicións anteriores do noso concurso literario. Dada a gran acollida que tivo, decidimos empezar unha pequena revista literaria que publicaremos periódicamente e que esperamos que gocedes moito.

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Certamen Vigo Histórico Editorial Elvira

Vigo en relatos

Como vedes esta sétima edición do Certame de Relatos Vigo Histórico vén cargada de novidades. Este ano quixemos obsequiarvos cun descargable, ao que podedes acceder facendo clic no cartel, e no que poderedes atopar os relatos gañadores de todas as edicións do noso certame.

Como veis esta séptima edición del Certamen de Relatos Vigo Histórico viene cargada de novedades. Este año hemos querido obsequiaros con un descargable, al que podáis acceder clicando sobre el cartel, y en el que podréis encontrar los relatos ganadores de todas las ediciones de nuestro certamen. 

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Certamen Vigo Histórico Editorial Elvira

CONVOCATORIA: VII Certame de Relatos Vigo Histórico

Estes días estamos mirando polas fiestras das nosas casas máis do habitual; o que vemos é unha cidade fantasmal, case postapocalíptica e lembramos todas esas películas de catástrofes que conforman o noso imaxinario colectivo. Pero vemos tamén persoas sorrir de balcón a balcón, comunidades de veciños organizándose para que non lle falte de nada á señora do quinto que vive sola, e un montón de iniciativas para nos entreter neste confinamento. Por no falar de todo ese persoal sanitario e doutros sectores, que traballan día e noite para tentar devolvernos a degoirada normalidade o antes posible. Todo isto énchenos de esperanza porque así é como conseguiremos superar esta situación: unidos, esperanzados, quedando na casa o maior tempo posible e sendo conscientes de que a vida non volverá ser exactamente igual, porque tenemos moito que revisarnos como sociedade.

A literatura tense convertido na nosa liberdade de movemento durante estes días. E queremos, PRECISAMOS, que se sigan escribindo historias que nos fagan ver a realidade dende outros prismas. Por iso, este ano presentamos o VII Certame de Relatos Vigo Histórico nun contexto complicado e extraordinario: a crise sanitaria do Covid-19.

Todo o equipo de Editorial Elvira ten reflexionado en profundidade sobre a posibilidade de adialo; pero, ao tratarse dunha convocatoria e que non pon en risco ninguna das medidas de distanciamento social que se recomendan dende o goberno, temos decidido seguir adiante coas datas que tiñamos previstas para esta aventura editorial á que temos tanto agarimo. Prescindimos de convocar a rolda de prensa habitual e botámonos a grabar este video para anunciar a posta en marcha da sétima edición do Certame de Relatos Vigo Histórico.

O noso obxectivo principal é dar saída a toda esa paixón literaria que nos rodea, que é moita e, segundo a nosa experiencia en anteriores edicións do certame, de gran calidade. O mundo está enchido de grandes escritores e escritoras e este é o mellor xeito que atopamos para darvos o lugar que vos merecedes.

O centro deste certame é Vigo, sendo fundamental que a nosa cidade teña un papel protagonista nos relatos participantes. E estamos a poñérvolo doado porque se trata dun escenario de granito que ten sido punto de partida para centos de historias. Un lugar no que o olor a mar e a humidade envólveo todo e que flúe a través dunha conciencia colectiva curiosa.

Os prazos son moi parecidos aos de anos anteriores: empeza a recepción de relatos ás 00:00 horas do venres 27 de marzo e acaba ás 23:59 horas do 1 de xullo. A partir dese momento o xurado terá arredor de dous meses e medio para ler os relatos, reunirse e facer as súas valoracións. Notificaranse os relatos gañadores nun acto informativo no mes de setembro e farase a entrega de premios nunha gala cuxa data será fixada a finais deste ano, na que tamén presentaremos Relatos na rúa VII, un libro no que publicaremos os relatos gañadores (primeiro premio, segundo premio e accésits) xunto a unha selección dos relatos que máis gustaron entre o xurado.

Na nosa web podedes acceder ás bases do certame, que estamos seguros de que resolverán calquera dúbida que vos poida xurdir.

Estamos convencidos de que en tempos revoltos a creatividade é a mellor das terapias para tentar xestionar a incerteza (que é moita e en moitos eidos). Así que, dende o noso confinamento, nos temos proposto seguir poñendo en valor eses universos creativos que nestes intres funcionan como inhibidores dunha realidade que supera a calquera ficción que tivésemos podido ler (ou editar).

Queremos aproveitar para presentarvos un novo proxecto paralelo ao Certame de Relatos Vigo Histórico, que xorde a raíz de toda esta situación na que a solidariedade se fai vital. «Lemos convosco» nace do compromiso de devolverlles aos nosos maiores toda esa tradición oral que nos teñen regalado e grazas á que seguen vivas moitas das nosas lendas. En todo este vórtice de noticias, pésanos especialmente a vulnerabilidade deste sector da poboación e queremos aportar o noso pequeno gran de area para coidar do seu benestar. E isto farémolo, en canto a situación de alarma sanitaria permita visitar residencias, visitando centros de día e asociacións, a través do acompañamento e da lectura dos relatos que conforman os diferentes volumes de Relatos na rúa. Esperamos a vosa colaboración neste novo proxecto, no que estamos a traballar e do que vos iremos informando en próximas datas.

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Certamen Vigo Histórico Editorial Elvira

Relatos premiados e publicables do VI Certame de Relatos Vigo Histórico

Aquí tedes a relación de relatos premiados do VI Certame de Relatos Vigo Histórico e dos relatos publicables en Relatos na rúa VI.

Noraboa a todas e todos!

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Antón Patiño, militante da melancolía, presenta «Libro dos lugares» en Librouro

Onte a presentación de «Libro dos lugares» foi un evento máxico no que a psicanálise e a filosofía flotaron entre as forzas telúricas dos alí presentes dunha forma moi natural. Ademáis de celebrar os 50 anos da emblemática librería Librouro, un espazo ben coñecido por todas e todos, reflexionouse sobre a arte, sobre a propia identidade, sobre a melancolía líquida e sobre os «non-lugares», por suposto.Para Editorial Elvira é un libro moi especial, do que estamos moi orgullosos e parécenos un agasallo en si mesmo. Un esforzo ilusionante que mereceu moito a pena, «Libro dos lugares» é un galano para todas e todos aqueles que teñan o pracer de lelo, un regalo que dignifica a nosa cultura galega e recupera grandes nomes e escenas que nos fan lembrar que somos unha cultura importante aínda que periférica. 

Tanto Xina Vega como Ramón Nicolás acompañaron a Antón e ao noso editor Xabier, e expuxeron as súas certeiras análises facendo referencia á memoria sentimental, ás formas e ao sentido dunha obra chea de recunchos que forman parte da realidade da humanidade. «Antón escribe como pinta», dixo Xina e é verdad, aí está a maxia. Os seus relatos case se poden compoñer visualmente, por iso é tan sixela a súa lectura a pesar do intenso do seu contido e esas imaxes teñen o poder de quedar fixas no subconsciente. Antón Patiño é un militante da melancolía que define a súa obra como un «alegato contra o tempo» e ten todo o sentido do mundo se temos en conta que non aparecen moitas datas no libro e que é un exercicio de literatura case circular. Circular polo autobiográfico, polo íntimo e polo metafísico, sen academia e sen afectación. O «non-lugar» como un espazo mítico do confort persoal, o «des-lugar» como un punto de partida de revolución interior e de crítica capitalista. Retomar o recordo como presente e transformar a realidad, diso trata «Libro dos lugares».

«A cabeza dun artista é como un país libre».
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Editorial Elvira Prosa

Libro dos lugares: a memoria de Antón Patiño

A portada xa nos avisa, atopámonos ante algo moi especial: o individuo, intimamente ligado ao contexto, preséntase como unha especie de exercicio de regresión a todas esas referencias que conforman a identidade, construída sobre unha base de sensacións efémeras e de forzas telúricas que baten co propio concepto de identidade. 

Á primeira vista podería parecer que Libro dos lugares é un conglomerado de ideas mesturadas con vivencias do autor; memorias sen datas concretas, pero a verdade é que funciona como unha terapia de reconciliación profunda coa aprendizaxe que achega cada lugar, cada recuncho visitado e vivido. Porque os lugares, entendidos case como un plano de conciencia, hai que visitalos pero é fundamental vivilos, mentres nos empapamos dun infinito temporal que conforma as diferentes capas da realidade. 

Se observamos Libro dos lugares no seu conxunto e con atención, vemos que se trata de pequenas reflexións en forma de relato que falan da cultura como un ente cargado de maxia transformadora. Un refuxio ao alcande de todas e todos, un amuleto que coida dos nosos anceios e unha forza interior á que debemos dar voz para nos manter vivas e vivos. Por iso convidámosvos a facer voso este libro, a lelo e relelo coa mente aberta e visión crítica, porque no fondo é un exercicio persoal de percepción cultural. 

Como Patiño di claramente nun dos seus textos con fermosas palabras:

«[…]A utopía da arte vai abrir novas xanelas cara o descoñecido. Auctor é o que aumenta. O que aporta novos territorios. O que arrabuña na «terra incógnita» dende as exploracións da mente. Percepción aberta cara ao descoñecido […]». 

Será que o concepto de cultura, en toda a súa amplitude, é en realidade a nosa propia identidade? Que mellor xeito de descubrilo que mergullándonos nos mundos e inquietudes doutra persona disposta a compartir os seus recordos con nós para axudarnos a construír ese imaxinario mítico e necesario?

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